Como niños, así lo hemos vivido. Y es que durante generaciones y generaciones, los niños iban creciendo e iban viendo como el sueño de un Mundial se desvanecía una y otra vez. Desde anoche todos hemos vuelto a la infancia y hemos gritado, nos hemos emocionado, hemos saltado, en definitiva, hemos disfrutado.
Además de la satisfacción para los amantes del deporte rey, está la satisfacción de ver a un país practicamente unido en su totalidad, donde el amor a la bandera nacional y sus colores ya no se mira con lupa y no es motivo de ridículas etiquetas. Este Mundial no nos sacará de la crisis, no conseguirá que se reduzca el paro, pero desde luego nos deja una gran dosis de felicidad y unos valores que nos susurran que juntos hacemos más fuerza, llegamos más lejos y somos menos frágiles.
Es desde luego una gran ocasión para sentirse orgulloso de ser español, la sufrida victoria da un golpe de efecto que nos puede sentar genial a todos, ojala este efecto dure lo máximo posible.
FELICIDADES A TODA ESPAÑA!!!
PD. Papa recuerdas aquella promesa a finales de los 90:
"Hijo, te comprare la dichosa videoconsola el día que España gane un Mundial".
Envíamela cuando quieras. Que sea una X-Box 360 o un Playstation 3, como tu prefieras ;)
jajajaja
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